miércoles, 16 de marzo de 2011

Mi fic de Kuroshitsuji: Tan solo un frío beso

Tan solo un frío beso

-Hace frio… ¿hacia dónde voy?...

-¿Qué es lo que sucede contigo?...- se escucho susurrar una voz en el bosque, tan suave que parecía solo una brisa recorriendo los arboles, pero tan clara que se podía distinguir que decía a kilómetros de distancia.

La noche era helada en medio del bosque oscuro, una pequeña corría entre los árboles, con su vestido blanco lleno de sangre. Estaba llorando desesperadamente, totalmente perdida en el abismo. Su cabello rubio y piel blanca como la nieve sucios por todas las caídas dadas en el camino, y sus ojos de miel rebelaban todo el dolor de ese momento. Sufrir tanto con tan solo 8 años de edad….

Se escucho su gritó….

- ¡No quiero seguir sola!- dijo con todas sus fuerzas, desesperada, antes de caer lentamente desmayada gracias al agotamiento, pero su cuerpo no toco el suelo, en cambio fue recibida por unos dulces brazos.

-Tranquila, mi pequeña ama, yo la protegeré.-dijo una mujer de curvas definidas y cabello negro como la misma noche de ese momento. Tomo entre sus brazos el delicado cuerpo de la niña la levantó y miró a la luna, como si estuviera pidiendo el por qué de esta tortura. Sus ojos rojos eran tan intensos como el rubí más preciado y su piel blanca como la pureza del alma de la niña.

Capitulo 1. Dentro de una carrosa color miel, van personas interesantes.

-Megumi-sama, ¿puede por favor dejar de arañar la ventana?- dijo una mujer de cabello negro, ojos rojos y test blanca de unos 25 años.

- Pero, ¡Saeko!...- dijo la niña rubia de ahora 16 años. La miro a los ojos.-…sabes perfectamente que no puedo resistir.

- My lady, compórtese, ya acabo con la otra ventana del carruaje.- dijo levantando la cortina dejando a la vista un ventanal lleno de arañazos.

Saeko suspiro, comprendía que Megumi no podía reprimir sus “instintos”, menos estando en un carruaje de lujo el cual estaba lleno de cosas suaves, las cuales la incitaban a rasgarlas.

- ¿Cuánto faltara?- dijo Megumi mientras se sentaba en el asiento tratando de hacer caso a lo dicho por Saeko, su mayordoma, la cual vestía un atuendo de mayordomo modificado, era un vestido corto con encaje en la parte del torso, levantado en la parte de la falda tal como un vestido de a lo que ahora llamamos “Lolita gótica”, pero corto.

- ya no queda mucho joven ama.- dijo Saeko entregándole una galleta de avena.

- ¡vamos Saeko!, sabes que no es necesario que me digas “joven ama”, solo dime Megu-sama.- la chica sonrío.

- con que sama eh…- Saeko la miro con su hermosa sonrisa de “ángel”.

Lentamente el carruaje fue bajando su velocidad hasta quedar totalmente detenido, Saeko se levanto del asiento y dijo:

- hemos llegado Megu-sama.- le extendió la mano para ayudarla a levantarse.

- ¡Sí!, al fin saldré de este estrecho lugar, como los odio.- se dijo para sí eh hizo caso omiso a su amiga saltando directamente fuera de la carrosa.

- ¡Megumi-sama!- dijo la mayordoma avergonzada.

El par habían llegado a una mansión en un pueblo olvidado de Inglaterra, esta quedaba en un cerro lejano del pueblo, así parecía ser un refugio escondido. En la puerta un hombre salió a recibirlas, mejor dicho a recibir a Megumi ya que esta con lo apurada que estaba de salir del carruaje salto por encima de su cabeza despeinándolo totalmente.

- ¡Lo lamento señor!, no era mi intención despeinarlo.- dijo Megumi en pocición de pedir disculpa, en ese momento Saeko se bajo del carruaje.

- Tranquila señorita Megumi.- Le dijo el hombre guapo de cabello negro y ojos rojos.

- ¡Saeko!- dijo alegre la rubia cuando la vio bajar, en ese momento el hombre la miro.

- Megumi-sama, ¿ya ha saludado a Sebastián?, el es el mayordomo del señorito Ciel.- dijo Saeko.

- Un honor conocer a la sobrina de la Reina.- Dijo Sebastián cordialmente sin quitar la vista de la hermosa Saeko.

- El honor es mío.- le dijo alegre.- de haber conocido alguien tan guapo.- se dijo para sí, pero Saeko alcanzo a oírla y Megumi pestañeo un ojo a Saeko.

- Megu-sama, no crea que…- las palabras de la chica la interrumpieron

-¡Adiós!, ¡yo entro a la mansión gigante!- dijo fuertemente entrando por la puerta principal a toda prisa, como un verdadero gato.

Un silencio incomodo invadió el lugar donde Saeko y Sebastián habían quedado solos.

- Un placer conocerte, Sebastian Michaelis…- dijo Saeko acercándose lentamente al mayordomo.- me pregunto… ¿Por qué te invade un aire…. Demoniaco?

- Lo mismo digo, Saeko Berthman.- dijo Sebastián acercándose aun mas a ella transformando la conversación en casi un vals de palabras insinuantes.

- Espero logremos llevarnos bien durante estos 18 meses…- dijo Saeko tomando con su mano derecha la barbilla de Sebastián y con la izquierda rosando sus labios, Sebastián noto inmediatamente lo que Saeko estaba insinuando… pero… ¿de verdad eso era lo que estaba insinuando?

- Señorita Saeko, sería preferible que continuáramos nuestra conversación en la fiesta de mañana a la noche.- dijo tomándola de la mano para llevarla hasta adentro, Donde se encontraba Megumi junto con Ciel. Dentro de la mansión se escuchaban gritos de reclamo.

- ¿¡¡Pero qué tratas de hacer niña rara!!?- dijo desesperadamente Ciel tratando de quitarse de encima a Megumi la cual estaba jugando con la pluma del sombrero de Ciel.

- ¡Pero señorita! ¿¡Qué cree que esta asiendo?!- dijo avergonzada Saeko.

- Etto ¿yo?...- dijo Megumi con cara de inocencia aun sentada sobre Ciel, siguió mirando a Saeko con desconcierto.

- ¡¿Puedes salir de encima de mí?!- dijo Ciel levantándose y tomando entre sus brazos a Megumi.

- ¡Wow! ¡Qué fuerte eres! Miau.- Dijo Megumi y a la vez de su cabeza salieron unas orejas de gato, Sebastián se volvió casi loco luego de ver eso.

- ¿Qué? ¿Solo un gato?- dijo Ciel decepcionado.

- ¿a qué te refieres con “solo un gato”, chico demonio?- dijo enojada Megumi.

- Sebastián, creo que es hora que me aclares algunas cosas.- dijo enojado Ciel.- como por ejemplo… ¿¡porque esta chica gato me dijo demonio!?

-Bien, bocchan, lady Megumi, Saeko-san, síganme por favor.- dijo Sebastián.

Todos llegaron en un instante a la oficina de Ciel, está era una habitación muy grande en la cual solo había un escritorio, un juego de ajedrez que se veía muy antiguo, un librero con millones de libros no leídos y una gran silla roja detrás del escritorio que tenía muchos papeles desordenados.

- Sebastián, veo que yo no estoy al tanto de todo, explícamelo. – Sentenció Ciel.

- En un momento le explicaremos todo, conde.- dijo Saeko

Este tomo asiento y dieron por comienzo una conversación la cual al conde Phantomhive, por primera y extraña vez, parecía tener un poco de interés sobre “la gata”.

- Conde, como observara mi querida ama no es un “simple gato” como usted cree, para empezar ni siquiera como humana es simple, ella es parte de la realeza.- Ciel la miro desconcertado, parecía que Sebastián no le había dicho nada, Saeko medito un momento y dijo.- ella es sobrina de la reina.

-Espera, ¿¡me estás diciendo que no es un simple gato y que también es de la realeza?!, ¿esta cosa mal educada?- Dijo señalando a la chica neko la cual estaba rascándose la cabeza con su palma para luego tomar la leche que Saeko le ofrecía y finalizar con el típico rol de un gato totalmente normal un… miau.

-Exacto. – Dijo Saeko.- pero por lo que me doy cuenta, Sebastián no le había comunicado nada.- Saeko miro a Sebastián, este solo sonrió de forma maliciosa.

-Saeko si me lo permites yo continuare explicándole al conde Phantomhive lo que en verdad es la señorita Megumi.- Saeko asintió con una sonrisa encantadora, a la cual Sebastián no hiso caso.

-Bueno, para resumir ella es especial en su raza porque viene de una familia privilegiada, los Nekotsuki, los cuales se podría decir que han sido los jefes de esta peculiar raza… y lamentablemente, ella es la ultima…- fue interrumpido por Saeko la cual le dio un palmazo en la espalda tan suave que el único que se percato fue el propio Sebastián.

- Pero conde…ella tuvo un pasado muy triste y horroroso por lo que le ruego al señorito no se entrometa mas en el tema, por el bien de mi ama. – Finalizo Saeko.

Ciel la miraba con cara de desconcierto y enfado, ¿Quién se creía ella para decirle que no se entrometiera?.

Mientras Ciel pensaba sobre la conversación, Saeko tomó a Megumi, la cual se había quedado dormida.

A las afueras de la mansión escondida algo extraño paso a la carroza de color miel… ya no estaba.

Ya atardecía, el cielo cálido se volvió noche fría.

Antes de salir de la habitación con Megumi en sus brazos Saeko y Sebastián se miraron como si se hablaran con la mirada, esta se apresuro a dejar recostada a Megumi en su habitación asignada y luego cerrar la puerta con llave mientras salía, no quería que sucediera lo “terrible”, esto era algo que cambiaria sus vidas para siempre.

Sebastián, quedo solo con Ciel, un desconcertado Ciel que miraba al vacío y se preguntaba para sí ¿qué había pasado exactamente?, ¿por qué el día se esfumo así como así? Y ¿que tenía esa misteriosa chica que escondía un pasado ruinoso al igual que el suyo?

-Bocchan, es hora de ir a dormir –Dijo Sebastián haciéndolo salir de sus pensamientos.

-Ah… si tienes razón vamos. – Dijo Ciel todavía un poco aturdido levantándose de la silla para salir antes que su mayordomo, no podía permitirse ir detrás de él.

Todos en la mansión dormían, a excepción de Saeko y Sebastián, habían muchas razones para que no durmieran, pero la primera y más importante era porque son demonios.

Los dos se encontraban en la entrada de la mansión mirándose. El silencio reinaba. Ninguno de los dos rompía esa calma que solo se puede conseguir estando solo en un lugar sombrío y deshabitado. No era necesario hablar, solo los ojos lo expresaban todo, sus recuerdos y el pasado. Su odio y amor había sido quemado en el infierno, solo era un silencio cómodo para dos demonios.

-Mucho tiempo sin vernos Sebastian.- Saeko rompía el silencio

-Mucho tiempo sin verte Saeko, has cambiado mucho, desde ese entonces.

-No esperaba volver a verte, desde que eso paso…- En el tono de la chica se lograba percibir una leve tristeza.

El fuerte ruido de una puerta romperse interrumpió la callada situación, para luego dar paso a un fuerte grito.

-¡! Sebastián!¡

-¡Bocchan!- Dijo Sebastián para luego ir veloz a la habitación de Ciel siendo seguido por Saeko quien entendía la situación.

Al llegar vieron la puerta de la habitación de Ciel destrozada al igual que la de Megumi.

No había rastro de ninguno de los dos pero estaba el gran ventanal abierto mientras el frío de la helada noche entraba al cuarto y Saeko y Sebastian se miraban entre sí .

El frío viento de la noche recorría los cuerpos de las dos personas que se encontraban en el patio de la gran mansión.

Megumi estaba completamente sucia y manchada con sangre producto a la gran caída. Al igual que esa noche, sus ojos rojos y brillantes resaltaban en la oscuridad mientras que dejaba ver sus orejas y cola de gato, era distinta a la de siempre… había despertado su sangre Nekotsuki. Ella era especial, lo sabía, sus preciados poderes recorrían sus venas, las llamas del fuego y el legendario viento capas que contar lo que lo intervenga y de mover hasta la más fina hoja proclamaban a su ama y reina. Mientras que al lado suyo un Sorprendido Ciel la miraba.

-Dime, ¿ahora entiendes lo que soy?- Pregunto Megumi que miraba con una sonrisa melancólica hacia la gran luna llena que los iluminaba.

-Sí, ahora lo entiendo todo no hay necesidad de explicar mas.- Dijo Ciel.

-Ya veo.

Megumi cerraba sus ojos mientras caía desmayada en los brazos de Ciel.

- Hasta me tengo que tomar la molestia de sujetarte antes de que caigas, chica neko…

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Esta escena era observada por los ojos de dos demonios, quienes tomaban conciencia de lo que vendría de ahora en adelante.

-Fin del primer capítulo-

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